¿Qué significa para Concepción y su gente perder un Patrimonio Arquitectónico de la envergadura del Mercado Central?

Mercado Central de Concepción en épocas antiguas

Posterior al terremoto de Chillán de 1939, como medidas de mitigación y reconstrucción, el Gobierno de la época, de  Don Pedro Aguirre Cerda, comienza la titánica empresa de construir el Mercado Central para Concepción, una obra de Carácter y estilo Arquitectónico, llamado “Modernismo”.

Con la intención de realizar obras de carácter pluralista, inclusivas, el mercado se posiciona como la oportunidad de generar un polo comercial de intercambio, que ha albergado a 370 locatarios a lo largo de la historia. Locales y  familias de trabajo diario que muchas veces son atendidos por sus propios dueños y familiares.

Concebir una obra de arquitectura, de carácter público, cubierta, con una estructura en Hormigón Armado que salva una luz de 50 mts. , no es un hecho menor para la época, en la cual se construyó. Y que entrega en este gesto el centro y corazón de la manzana al intercambio, vida social y comercial, toma relevancia, pensando que esta manzana es una de las más cotizadas en Concepción por su valor y plusvalía.

El Mercado se presenta como un lugar inagotable de fuente de estudio para estudiantes de Arquitectura, tanto de primer año como de últimos años, que en medio de la añoranza de rescatar lo mejor de otras épocas y estilo, sueñan con renovar y mejorar el servicio de la Obra.

Fotografía Yassef Selman

Lo acontecido ayer domingo, nos lleva a pensar que el patrimonio físico, tangible y admirable por nuestros ojos y la razón, merecen pertenecer a un lugar destacado de nuestros recuerdos y memoria, ya no será lo mismo, el caminar por las calles Rengo y Caupolicán, atravesar la manzana tomarse una leche con plátano, sentir el aroma a frutas  y verduras, oler y ver  colgadas una yerbas aromáticas, peculiares para esta época y como no olvidar las cocineras captando clientes para comer un plato de comida casero autóctono y local, en un restaurante, a medio hacer pero delimitado por líneas imaginarias, perceptuales, que son albergadas todas en armonía por una cubierta y volumen de aire relevantes, en significado y unidad.

Jamás pensó el Arquitecto Húngaro Tibor Weiner, de la Bauhaus , Alemania,  formado en Moscú en las escuelas de Arquitectura del Modernismo y la Vanguardia y Ricardo Muller que desde 1940, este hito en la ciudad, prestaría tanto significado y relevancia, en las mentes y actividades cotidianas de los Penquistas.

Una obra de Arquitectura no tan solo, permite habitar, también entrega significado y valor físico a una época, materializa intenciones de las autoridades de la época y resultados en el tiempo que hablan de un muy buen proceso de conciencia social, afectos y reconocimiento en este caso por el pequeño emprendedor y trabajador chileno.

Blanca Celis Plá
Directora Escuela de Arquitectura,
Universidad de Las Américas, Concepción.

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4 pensamientos en “¿Qué significa para Concepción y su gente perder un Patrimonio Arquitectónico de la envergadura del Mercado Central?

  1. La preocupación mayor, luego de este catastrófico evento es ,que tan solo se de vuelta la pagina y no se reconozca el significado y esencia que tiene esta obra para la ciudad y sus ciudadanos, y que simplemente sea reemplazado por criterios que normalmente vienen de intervinientes foráneos a concepción que no comprenden ni respetan en lo absoluto la idiosincrasia del penquista, situación observada bastamente en estos últimos años, que solo se han encargado de borrar por completo nuestros orígenes de ciudad, entregándonos un reordenamiento e imagen a la cual nunca podremos adaptarnos, provocando la incomodidad y disconformidad en nuestro propio territorio, conllevando a un sentimiento de desapego y falta de compromiso por lo nuestro.

    • Lo que acotas, Cecilia, es una verdad indiscutible, y el mecanismo que está detrás de ello, es más complejo que un desconocimiento de la idiosincrasia local, que podría, dado el caso, solucionarse con un mínimo de ilustración; al fin y al cabo son colegas nuestros los que están detrás de las tomas de decisiones de diseño arquitectónico y urbanístico que nos llevan a sentirnos extraños en nuestra propia casa.
      Una de las aristas principales del problema, como en muchos otras disfuncionalidades de nuestro ordenamiento social, está en la total desregulación con que el todopoderoso mercado toma las decisiones por nosotros, entregado, como todos tememos en este caso, el cambio de uso y el rediseño de un lugar signado no sólo por una formalidad arquitectónica y un uso, sino por un Genius Loci que lo siente en su corazón todo penquista, a los criterios de la mayor rentabilización, y que puede conducir a que, como ya ocurrió en el caso de aquel clásico penquista del protorracionalismo que era el Cine Ducal, sea salvaje e injustamente destrozado para poner en su lugar un galpón decorado con neones, destino que ha sido común a muchas obras patrimoniales del sector del casco central de Concepción, o como en el caso del edificio modernista que albergó las instalaciones de la Compañía de Cervecerías Unidas, sea entregado a un rentable abandono.

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